El Trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es uno de los trastornos de ansiedad más prevalentes. Se caracteriza por una preocupación excesiva y difícil de controlar, que se muestra combinada con otros síntomas fisiológicos de la ansiedad (aumento del pulso cardiaco, temblores, sudoración, sensación de mareo, sensación de falta de aire, presión en el pecho, dolor abdominal, etc.).

Estos síntomas comunes de la ansiedad se pueden reducir a corto plazo mediante el entrenamiento de una serie de técnicas de relajación que ayudan a regular nuestro sistema nervioso.

Pero estas técnicas de relajación pueden no ser suficiente cuando hablamos de personas con una preocupación excesiva sobre diferentes áreas de su vida (sociales, familiares, laborales, financieras o de la salud) y además, estas preocupaciones interfieren de manera significativa en su funcionamiento en el día a día y en su calidad de vida.

Entonces, ¿podemos controlar estas preocupaciones?

La preocupación es una cadena de pensamientos negativos, que se presentan generalmente en forma de verbalizaciones internas acerca de la resolución de un problema. Pero al ser pensamientos negativos, tienen una tendencia a la catastrofización. A esto se le añade el problema de que al intentar controlar estas preocupaciones y no conseguirlo, se genera una nueva preocupación por percibir este proceso mental como algo incontrolable. Este es un proceso típico del TAG.

En estos casos la Terapia Metacognitiva resulta efectiva por interrumpir esta cadena de procesos mentales que comienza con un pensamiento negativo intrusivo (por ejemplo, “¿Y si suspendo el examen?”) y éste deriva en una preocupación y una rumiación de todo tipo de posibles consecuencias negativas en respuesta a ese pensamiento, que a su vez nos provoca una reacción de malestar.

Muchas personas tienen un concepto “positivo” de la preocupación. Es decir, creencias como “Preocuparme contribuye a evitar futuros problemas” o “Preocuparme me ayuda a estar preparado”. Sin embargo, la preocupación afecta a nuestro estado de ánimo, nos produce agotamiento, falta de concentración, insomnio, etc.

¿Esto significa que debo “pasar de todo”?

Por supuesto que no, se trata de ser realista. Ante la pregunta “¿Y si suspendo el examen de mañana?” nos caben dos respuestas realistas:

  1. Si he estudiado todo lo que he podido, lo más probable es que apruebe. Preocuparme ahora me provocará estar agotado al día siguiente y no rendir de acuerdo a mi potencial.
  2. Si no he estudiado, suspenderé. Preocuparme ahora solo me provocará angustia. Lo que puedo hacer para la próxima vez es planificar mejor cómo debo preparar el próximo examen.

Dicho así parece sencillo, pero no lo es. Es necesario un entrenamiento acompañado de un psicólogo para ir cambiando el patrón de pensamiento de la preocupación disfuncional, a un afrontamiento realista de los problemas cotidianos, con objetivos claros y limitado en el tiempo.

¿Cuándo es eficaz la Terapia Metacognitiva?

En diversos estudios realizados en los últimos años, este modelo de terapia se ha mostrado más eficaz a largo plazo incluso que la Terapia Cognitivo Conductual, en los casos en los que se repite este patrón de conducta explicado en los párrafos anteriores. Por tanto, es necesario resaltar la importancia de la evaluación de un profesional para determinar cuál es el modelo de actuación idóneo para cada caso.

Logo cita Mikel Pinar psicólogo